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Reelección y corrupción

Opiniones
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“Creo que la corrupción comienza con la reelección”, sentencia lapidaria del reverendo Ezequiel Molina para condenar la mala maña de los políticos dominicanos de pretender eternizarse en el poder para disfrutar de sus beneficios.

“Creo que la corrupción comienza con la reelección”, sentencia lapidaria del reverendo Ezequiel Molina para condenar la mala maña de los políticos dominicanos de pretender eternizarse en el poder para disfrutar de sus beneficios.

El líder religioso durante su tradicional sermón del 1 de enero, con motivo del nuevo año, ante miles de dominicanos, pronunció un mensaje claro y contundente que revela la postura de los evangélicos frente a la reelección, no solo del Presidente de la República sino de cualquier cargos como alcaldes, legisladores, regidores y hasta un simple vocal de una junta de vecinos.

”Yo apoyaría una democracia -adujo- en la cual se le ponga término a los cargos electos y que un diputados, un senador, un alcalde no puedan pasar de dos periodos, por más dinero que tengan porque la Constitución no se lo permita, que se cae en la injusticia, en abusos y corrupción”.

Esas palabras no son nuevas. las repiten a lo largo de nuestra historia los que profesan posiciones liberales, que saben cómo el pastor Ezequiel, hacia donde conduce la reelección, sobre todo la Presidencia de la República.

Muchos de los que se definen como liberales al momento de llegar al poder, asumen posturas contra los lineamientos que históricamente han defendido. ¡Vaya paradoja!

La reelección presidencial en el país solo ha servido para el reinado de la corrupción y la impunidad. Los mandatarios “reelectos”, lo han hecho con recursos del Estado y usando todo tipo de añagazas para ”comprar” el voto popular, hasta con promesas de sinecuras y alterar, con ello, la voluntad de cambios.

La voz del religioso debe ser sopesada por nuestros políticos pues lo culpan, al condenar la reelección, de ser responsables de los males de la corrupción que hoy arropa al país, hasta el extremo que se considera República Dominicana como una de las naciones más corruptas del mundo.

Los partidarios de la reelección deben saber que si la misma se hiciera para promover cambios sociales no fuera tan elevado su rechazo, pero es todo lo contrario: se convierte solo en ejercer el poder por el poder. El poder para el disfrute de los que están en la papa, como dice el pueblo.

No está descaminada la expresión de Molina en el sentido de que la corrupción comienza con la reelección, que ojalá nuestros políticos, de oposición y oficiales, las escuchen, pero sin que le entre por un oído y salga por el otro.