Si por uno de esos caprichos del azar, algún marciano aterrizara en República Dominicana y leyera los periódicos de esta semana, seguro pensaría que el presidente Danilo Medina acaba de tomar posesión del cargo. Ni a un extraterrestre se le ocurriría pensar que el actual está en la postrimería de su gestión.

Con la utilización de un novedoso mecanismo que muchos han bautizado como los “tuit decretos”, el presidente electo, Luis Abinader, ha anunciado, hasta el momento, los titulares de 15 de los ministerios que conformarán su gabinete a partir del 16 de agosto.

“Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti”, Friedrich Nietzsche.

La máxima popular “es mejor precaver que remediar” sirve de premisa para esta reflexión, a propósito de la obligación moral, ética y constitucional (Art. 212) que tiene la JCE para organizar y bien administrar las próximas elecciones presidenciales y congresuales, de manera que resulten equitativas, limpias y transparentes para que sus resultados sean legales, legítimos y aceptados por los actores participantes (electores y elegidos).